miércoles, 24 de diciembre de 2014

ESTE JUEVES....INVIERNO


Todos los habitantes del pequeño pueblecito de las montañas estaban preparados para la llegada del Señor Invierno Crudo y Duro. Según las predicciones de los meteorólogos del pueblo, es decir, el tío Pancracio y sus colegas de dominó, este año Invierno venía muy pero que muy exigente. Tendrían que darle toneladas de la mejor madera talada de los frondosos hayedos de los alrededores, infinitas historias de héroes legendarios contadas durante tardes interminables al lado de la chimenea, exquisitas patatas asadas en los rescoldos del fuego para merendar, cocidos rebosantes de tocino, chorizo y morcilla para conservar el calor corporal, numerosas batallas de bolas de nieve dignas de recordar durante años, nuevas piruetas ejecutadas sobre los patines en el lago helado, algunas mañanas perezosas en la cama viendo caer los copos de nieve a través de los cristales y otra serie de cosas que Don Invierno exigía siempre para acercarse al pueblo.
   Sin embargo, numerosos indicios hicieron pensar a los lugareños que Pancracio y sus adláteres esta vez se habían equivocado en sus predicciones: las cigüeñas, grullas, golondrinas, vencejos y otras frioleras aves aún no habían emprendido sus vacaciones; las moscas y mosquitos seguían revoloteando con su habitual pesadez; los animales dormilones continuaban despiertos y lo que es peor, ni una sola noche la temperatura había bajado de los cero grados.
     Un día aciago, que figurará en los anales de la historia, un telegrama llegó a nombre del señor  alcalde. Decía así: "Queridos todos: por fin mi sueño hecho realidad. Me ha tocado el gordo de la lotería, me he comprado una casa en un paraíso tropical y aquí seguiré para siempre, disfrutando del sol y de la suave brisa del mar. A partir de ahora mi hermano Otoño se encargará de vosotros. Hará lo que pueda, aunque nunca podrá ser tan extremo como yo. Os echaré de menos.
Siempre vuestro:

Invierno Crudo y Duro"

   Más historias sobre el Invierno o la Navidad en casa de PEPE



13 comentarios:

Maruja dijo...

Muy bueno, me ha hecho sonreís. Feliz noche.

Juan Carlos Celorio dijo...

Ah, ahora entiendo el cambio climático ... Ojalá fuera por eso. Es que el ambiente que creaba el Sr. I.C y D., tal como lo cuentas, la verdad es que me entusiasma.
Besos y muy feliz Navidad.

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Creo que ese es uno de los peligros potenciales del cambio climático!...aunque no tan poético como el que nos traes en tu cuento!
=)

Feliz Navidad, Charo!

Anónimo dijo...

Dicen los expertos que el cambio climático es un hecho incontestable. Prueba de ello es la espantada que ha dado el Sr. Invierno Crudo y Duro hacia climas más cálidos. El invierno, al igual que sus hermanos Primavera, Verano y Otoño, son totalmente necesarios para un equilibrio que cada día se nos muestra más inestable. Los humanos no debimos nunca darle el boleto premiado.
Un fuerte abrazo Charo y gracias por acompañarme esta semana.

Sindel Avefénix dijo...

Me encantó, un relato divertido y con un final desopilante. Espero que nunca suceda algo así ya que el invierno tiene también su encanto.
Un beso y muy feliz navidad!

CARMEN ANDÚJAR dijo...

Bueno, el otoño tiene sus parte buena; aunque siempre se echará de menos al crudo invierno, por eso de la nieve sobre todo.
Precioso relato.
Un abrazo

Juan L. Trujillo dijo...

El alcalde no sabía que inexorablemente,tras la primavera y el otoño, siempre vuelve un invierno frío y duro.. El mundo y la vida, necesitan de todas y cada una de las estaciones, para equilibrar los ciclos vitales. A no ser que seamos tan insensatos que pretendamos desencuadernar al universo,por nuestros caprichos y conveniencias.
Un abrazo.

Luciano Doti dijo...

Quizás, si algún año nos faltara el invierno, lo extrañaríamos.

Tracy dijo...

¡Qué alegría si eso fuera verdad...

San dijo...

Hay Charo que esto era lo que me esperaba, yo que soy de invierno sufro su ausencia, !que le vamos a hacer! me quedaré con mi querido otoño, jajaja. Buen micro, si señora jajaja.
Un abrazo.

Leonor dijo...

Con el calentamiento global acabaremos sufriendo algo parecido a lo que relatas.

Me gusta disfrutar cada estación del año con sus propias características.

Un beso.

Anónimo dijo...

Aunque adore el otoño, espero que el invierno no nos abandone para siempre, porque en estas latitudes, la primavera y el verano son demasiado crueles. Me gusta tu relato porque las personificaciones siempre nos animan a cambiar de perspectiva.

Alfredo dijo...

Todo un detalle avisar de su ausencia, desaparición, más bien, diría yo. Pero es que los inviernos además de crudos y duros, siempre han sido muy formales y educados. ¡Cuento, cuento de Navidad... de verdad !
Besos y Feliz Año Nuevo