jueves, 2 de abril de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIECINUEVE)


    Hoy es jueves. Ayer estuve intentando escribir un relato para participar en “los jueves un relato” pero fui incapaz de hacer algo con lo que estuviera medianamente satisfecha. Mis musas se han ido y tengo que asumirlo. Ahora hago otras cosas como leer más. 
   Hace días terminé de leer el libro que estábamos leyendo en el club de lectura. Dejamos de asistir al club antes del confinamiento por precaución, porque hay mucha gente mayor que es población de riesgo. Haré aquí una pequeña reseña.

TÍTULO: LA BRIGADA DE ANNE CAPESTAN
AUTORA: SOPHIE HÉNAFF 
FECHA DE PUBLICACIÓN: 2015

   Anne Capestan es una policía separada durante un tiempo del servicio, a la que cuando regresa, sus jefes   le encargan formar una brigada con todos los policías a los que no pueden echar del cuerpo, pero que por razones diversas son muy molestos y quieren tenerlos entretenidos sin que den la lata. Para ello le encargan resolver casos muy antiguos que a nadie interesan porque son cosas de poca monta. Sin embargo, entre todos estos casos se encuentran con dos homicidios que han quedado sin resolver. 
   Los personajes son de lo más variado y a cuál más peculiar: 
   Torrez es “el gafe” . Es el primero que se presenta en la brigada y todos sus compañeros le evitan porque tiene fama de que todos los que están con él acaban mal. 
   Lebreton es excomandante de asuntos internos, alto, guapo, viudo, homosexual y discriminado precisamente por este motivo. 
   Eva Rosiere, escribe novelas policiacas que triunfan muchísimo y de las que se han hecho series que le han hecho ganar muchísimo dinero. Resulta muy incómoda porque en sus novelas critica bastante a los jueces. Permanece en la policía porque le gusta. 
   Merlot, capitán de antivicio alcohólico y charlatán. 
   Orsini, de la brigada de inteligencia. Odia la policía y tiene tendencia a informar a los periodistas de los secretos de la casa que no debe contar. 
   Éurard, jugadora compulsiva, vetada en los casinos. Muy supersticiosa. 
   Dax, teniente de la cibercriminal que se dedicó al boxeo durante un tiempo y está un poco “tocado” de la cabeza. 
   Con estos personajes, Capestan, lejos de desmotivarse, consigue que todos se animen a colaborar para resolver los dos casos que pronto se dan cuenta de que están relacionados. Al principio nos los presenta un poco por encima, pero a medida que vamos conociendo la situación personal de cada uno vamos empatizando más con ellos y entendiendo porqué han llegado a su situación. Lo que en un principio parece una brigada hecha con desechos que no va a funcionar, se transforma, por el voto de confianza que Capestan da a cada uno de ellos, en una brigada en la que cada uno, con sus peculiaridades y sus trucos, pone su grano de arena para que la investigación salga adelante y consigan resolver el doble asesinato. 

   Es una novela escrita en un tono distendido y humorístico que se lee muy bien y que nos deleita  con algunas situaciones de acción delirante, bien descritos, que inevitablemente nos provocan una sonrisa e incluso a veces una sonora carcajada. Una novela que viene bien para descargar un poquito la mente  si lo que te gusta, como a mí, son las novelas más “negras”. 

miércoles, 1 de abril de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIECIOCHO)




    En mi comunidad hoy ha salido menos gente a aplaudir. Supongo que el desánimo o el cansancio van haciendo mella. Mi hijo no ha podido acompañarme porque estaba en una videoconferencia para un trabajo de la universidad. Él no para, sigue estudiando igual o más. Está estudiando ingeniería informática y la verdad es que siguen con el mismo ritmo, se han adaptado bastante bien a la situación. 
   Me han llamado de una parafarmacia donde el otro día me apunté para una lista de mascarillas. Llamé por teléfono desde el trabajo y la dueña reconoció el número porque fue proveedora (o igual lo sigue siendo)  de la leche para los niños de la prisión y muchas veces  la recepcionaba yo. Fue muy amable conmigo, la verdad. Han llegado hoy y me ha dicho que como máximo podía pedir 10 porque hay mucha gente esperando y no le han mandado muchas. No sé por qué solo he  pedido 6, tres para mí y tres para mi hijo, después he pensado que tenía que haber pedido las 10. Valen  tres euros cada una, que teniendo en cuenta que son desechables me parece una barbaridad . Son mascarillas quirúrgicas de las que dicen que en realidad a ti no te protegen sino que protegen a los demás de ti. Me da igual. Yo quiero llevar mi mascarilla cuando voy a la compra y pienso que mejor llevar eso que no llevar nada. Afortunadamente tenía una caja de guantes desechables desde el año la pera en un cajón olvidados, ahora le estamos dando uso. En esto de las mascarillas también hay diferentes puntos de vista, en algunos países son obligatorias. Sinceramente yo creo que aquí nos dicen que no son necesarias porque escasean incluso para el personal sanitario y para que no cunda el pánico. Pues a mí ya me ha cundido. Hay informaciones contradictorias y cada vez se van sabiendo más cosas. Al principio decían que esto era como una simple gripe y ya se ha visto que no. 
   Miriam, mi compañera de trabajo me ha dicho que está enferma, que está de baja posiblemente por el coronavirus. Tiene mucha tos y dificultad para respirar, aunque no tiene fiebre. Ha llamado a los teléfonos que nos han dado a nosotros que somos de Adeslas y dice que es imposible contactar con ellos, que está en espera continuamente. Ha llamado a otros teléfonos de Castilla la Mancha, porque ella vive en Toledo,  y le han dicho que si se encuentra muy mal vaya a urgencias si no que se esté en casa con paracetamol y agua. La pobre está mal, porque es muy aprensiva y también tiene problemas de ansiedad. Creo que hace más de quince días que no coincido con ella, así que creo que el virus ya se hubiera manifestado en mí si me hubiera contagiado. 
   Voy escribiendo mis pensamientos tal y como   me vienen a la cabeza, sin cuidar  demasiado la redacción ni el estilo. Tampoco reviso mucho lo que escribo, solo quiero tener constancia de lo que pasaba por mi cabeza en estos momentos. Es posible que esté repitiendo lo mismo todo el rato. 
   Me sigue pareciendo increíble lo que está pasando. 

martes, 31 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIECISIETE)


   No sé sobre qué escribir hoy. 
  Anoche me desperté muchas veces oyendo llover. Sabía que en Madrid iba a nevar y pensé que tal vez aquí en Aranjuez también podría ser, pero si nevó en algún momento no llegó a cuajar porque el agua la derritió . Me había puesto el despertador a las 8 para que me diera tiempo a escuchar a Alsina, hacer deporte e ir a comprar a Mercadona. Ya no tengo kiwis,  ni pan, ni huevos, solo me quedan cuatro naranjas para hoy, dos para el zumo de Mario y dos para el mío  y ya solo me quedaría  una triste manzana para mañana, menos mal que no comemos demasiada fruta. El caso es que me desperté antes de que sonara el despertador, pero no me apetecía levantarme, no tenía ánimo, no me pasaba como otras veces que en cuanto me despierto me levanto. Seguía lloviendo afuera y entonces pensé que sería mejor no ir hoy al supermercado porque hacer cola fuera con el frío y la lluvia no me apetecía en absoluto. Empecé a pensar si podríamos sobrevivir otro día sin ir a comprar y decidí que sí, que mañana podíamos compartir la manzana para desayunar y también recordé que tengo pan blanco congelado, aunque a mí me guste más el integral. Cambié el menú que tenía preparado para hoy después de darle muchas vueltas y ya me convencí de que no necesitaba ir a comprar. Estamos acostumbrados a tener de todo, a que no nos falte nada de lo que consumimos habitualmente,  aunque tengamos otras cosas en la nevera. 
   Al final me desperté a las 8,30, preparé los zumos, me tomé el mío e hice la cama. Poco después se despertó Mario, hoy no me ha esperado para desayunar porque tenía mucha prisa por ponerse a estudiar, así que desayuné yo sola más tarde. Tampoco me apetecía hacer deporte, pero sé que si no lo hago me sentiría fatal después. Busqué, para probar, un programa de Movistar que me había comentado mi hijo, en el que dan clases de todo tipo, pero probé un episodio que era de baile tipo capoeira y la verdad es que no me gustó, así que lo dejé a la mitad y me puse en YouTube un vídeo de zumba que me encantó y me subió un poquito el ánimo.
 ¿Me pregunto cómo soy capaz de sentirme mal cuando estoy sana y mi familia también, tengo comida, casa , un trabajo del que no me pueden echar y un hijo con el que compartir mi aislamiento y al que puedo abrazar y besar sin temor, de momento, a contagiarme?

      El día ha estado triste, no ha parado de llover e incluso ha habido una tormenta con muchos truenos, pero no podemos caer en el desánimo, porque tarde o temprano escampará y el sol saldrá de nuevo.

lunes, 30 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIECISÉIS)


   Hoy he tenido que ir al médico para hacer unas recetas. Tengo una enfermedad que me han diagnosticado como crónica, aunque sé que mucha gente no la entendería. De hecho, no suelo decir que la tengo por ese motivo, porque la mayoría de la gente no la consideraría como una enfermedad, pero el caso es que yo llevo tomando medicación desde hace tantos años que ni me acuerdo. He intentado dejar de tomarla, por supuesto asesorada por mi médico, en numerosas ocasiones y cada vez que lo he hecho ha sido mucho peor y se ha producido un agravamiento que me ha hecho volver a tomarla. Mientras la tomo me encuentro más o menos bien y puedo vivir sin estar hundida en un pozo del que me veo incapaz de salir. En la clínica solo había tres personas y y los médicos estaban bien protegidos por los EPIS. Pertenezco a MUFACE y por tanto mi seguro es privado. Desconozco si en los ambulatorios de la Seguridad Social irán tan protegidos o habrá tan poca gente esperando.
   Hablando de pozos, anoche vi con mi hijo una película que se llama “El hoyo”. Nos gustó mucho a los dos porque da para reflexionar bastante sobre lo que la película nos muestra en realidad, aunque depende de la interpretación que cada uno le de. Es una película extraña, con unas imágenes durísimas que a mí me hicieron casi cerrar los ojos en algún momento, pero creo que merece la pena ver, siempre que no seas demasiado sensible. La película es española y se puede ver en Netflix. Trata de una cárcel extraña donde  los reclusos de las plantas más bajas tienen que comer las sobras que les dejan los de la plantas de arriba y cada mes,  aleatoriamente,  están en una planta diferente. Solo hay dos reclusos por planta y cada uno tiene un objeto diferente, el que haya querido llevarse antes de entrar en prisión. 

   Y hablando de prisiones, ayer falleció el primer funcionario de prisiones por el coronavirus. Se llamaba Ismael y trabajaba en la prisión de Foncalent (Alicante). Puede que en algún momento de mi vida profesional me haya cruzado con él en algún momento. Mi recuerdo para ti, compañero 

domingo, 29 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA QUINCE)



   Esta mañana bajé al trastero a buscar una cosa que necesitaba.Para llegar a él tengo que cruzar una zona común de la comunidad, con plantas y un pequeñísimo parque infantil, que yo creo que nadie usa , y menos ahora. En mi casa ,aunque tiene mucha luz y grandes ventanas,  no da el sol en ningún momento del día, por eso cuando salí al patio y en una zona daba el sol, me quedé unos segundos parada disfrutando de ese momento, pero fueron eso, segundos, porque oí como se levantaba una persiana y enseguida me puse en movimiento con la sensación de que estaba haciendo algo muy malo y de que en cualquier momento alguien me iba a llamar la atención. Creo que esta crisis sanitaria nos ayudará a valorar más todas estas pequeñas cosas que teníamos y que volveremos a tener cuando todo pase, porque,  además,  disfrutar de que los rayos del sol de primavera es algo que está al alcance de todos, independientemente del nivel socioeconómico que se tenga.
    En el trastero tengo un montón de libros colocados en estanterías porque en casa no me cabrían todos. Siempre que bajo a buscar algo, hago un pequeño repaso de todos los libros que tengo. Hoy reparé en uno del que el otro día leí un artículo en El País y que está a la orden del día. Se trata de “Apocalipsis” (o “La Danza de la Muerte” en otras ediciones). Es un libro de Stephen King que trata de una epidemia de gripe que acaba con el 99% de la población mundial y de la lucha que se establece entre los supervivientes los cuales forman dos bandos: el del Bien, liderado por Mamá Abigail, y el del Mal, capitaneado por Randall Flagg. El libro tiene 1299 páginas (en el caso del mío bastante amarillentas) y lo aconsejo para leer en este confinamiento siempre que te guste el tema y no seas demasiado aprensivo. He leído la dedicatoria y me lo regaló en la navidad de 1990 la pareja que tenía en aquel momento, yo tenía 25 años y vivía en Tenerife. Han pasado muchos años y no lo he vuelto a releer, pero aún recuerdo algunas cosas y sé que me gustó mucho. Entre sus páginas he encontrado una nómina de aquel año. Recuerdos...


sábado, 28 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA CATORCE)



   Estoy esperando a que sean las ocho para salir al balcón a aplaudir con mi hijo y después tomarme una cerveza con un amigo, pero, no temáis, que no me voy a saltar el aislamiento. Será a través de Skype. La verdad es que no he utilizado nunca esta aplicación, pero me ha dicho mi hijo que es la mejor. Me pregunto a cuántas personas le habrá pasado como a mí, que empecé una relación y cuando no llevábamos ni dos meses apareció el coronavirus impidiendo que nos volviéramos a ver físicamente. Seguimos manteniendo el contacto todos los días por wassap, pero no es lo mismo. Una relación se consolida con el cuerpo a cuerpo. 
    Ignoro cuanto tiempo durará esto, pero creo que cuando se acabe la cuarentena, la vida no volverá a ser la misma toda de golpe, irá poco a poco, porque seguirá habiendo contagios y pasará como con el sida, todos tendremos un poco de miedo de las otras personas, de no saber con quién han mantenido contacto ni por dónde se han movido, así que creo que las relaciones que no tienen ya una estabilidad de mucho tiempo se van a resentir. 

    Cambiando de tema, anoche estuve viendo “Historias para no dormir” de Narciso Ibáñez Serrador. Madre mía, qué ilusión me hizo verla, qué recuerdos me trajo. Hay dos temporadas en Amazon Prime Video. La calidad no es la mejor, pero merece la pena verlas, la manera de crear tensión y recrear el ambiente con los medios que había en la época es magnífica. Anoche vi “La pesadilla “ una historia de vampiros que tenía dos rombos. Cuando yo era niña y vivía con mi abuela, solo me dejaba ver las que tenían un rombo y si salían dos  me mandaba a la cama, pero yo no podía dormirme porque escuchaba la música desde mi habitación y me daba miedo. Esta noche disfrutaré de otro episodio. 

viernes, 27 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA(DÍA TRECE)



   Hoy estoy muy cansada, he estado trabajando todo el día,  que empezó con una mañana tranquila y terminó con una tarde complicada. 
   Voy a dedicar la entrada de hoy a mi hijo Mario, que ha hecho un gran esfuerzo,  sacando tiempo de sus estudios, para contribuir con su granito de arena a la lucha contra el coronavirus. Lo he visto muy ilusionado con el proyecto y hoy mi aplauso va para él.