sábado, 8 de marzo de 2014

ADIÓS MASCOTAS!



   Queridos amigos, ha sido un placer conducir esta convocatoria "juevera" dedicada a las mascotas. Hemos tenido todo tipo de animalitos pero indudablemente el perro y el gato son nuestros animales de compañía favoritos. Hemos tenido también animales exóticos como las serpientes, periquitos,  loros y canarios;  algún que otro pez, roedores y hasta un gorrino, pero a todos los hemos tratado con muchísimo cariño.
   Gracias a todos por responder a mi llamada que doy por concluida en este mismo momento  y paso el testigo a   EMEJOTA del blog BRASERO DE INVIERNO  que ya nos tiene preparada la convocatoria. 

jueves, 6 de marzo de 2014

ESTE JUEVES...MASCOTAS



MAS MASCOTAS NO MAMÀ, POR FAVOR


   Nunca hemos tenido suerte con las mascotas. Cuando mi hijo tenía cuatro años mi madre le regaló un canario de color naranja, precioso, y a mi hijo de encantaba pero a mi, la verdad, no me gustaba demasiado.
   Un día cuando se fue al pueblo con su padre, el pajarito amaneció muerto en su jaula. A mí me dio un poco de pena, la verdad, pero lo tiré a la basura y asunto terminado.”No sabes lo que ha pasado, le dije a mi hijo cuando llamó por teléfono: me olvidé  de cerrar la puerta de la jaula de Paco, que así se llamaba el pajarito, y se escapó”. Le dio un poco de pena, pero le dije que estaría mejor libre volando con sus amigos y se quedó conforme.
   A los pocos meses, mi abuela, que también tenía otro pajarito, murió. A mi hijo y a mi madre se les ocurrió la feliz idea de que su pajarito nos lo quedáramos nosotros. A mi seguía sin hacerme  mucha gracia el pajarito pero al final cedí otra vez. Este se llamaba Kiko.
   Un día soleado de primavera, decidí sacar la jaula de Kiko con su pie al balcón, con tan mala suerte que de repente vino una fuerte ráfaga de viento y jaula y pie cayeron por el balcón a la calle. Bajé inmediatamente a la calle y me lo encontré todo desparramado, con tan mala suerte otra vez, de que la jaula cayó encima de la patita de Kiko y se la rompió. Lo llevamos enseguida a un veterinario de urgencia que le puso una especie de escayola. ¡Pobre pajarito, qué pena daba con su patita tiesa! pero al final conseguimos sacarlo adelante y la patita se le curó. Pasaba el tiempo y al niño cada vez le daba mas pereza limpiar la jaula del pajarito y cada vez le hacía menos gracia así que decidimos dárselo a mi madre para que le hiciera compañía al suyo.
   Yo pensé que ya se habían acabado las mascotas, pero de repente al niño le empezaron a gustar los hamsters. A mí también me gustaban esos ratoncitos tan pequeñitos y con esas caritas tan graciosas así que  aquellas navidades los reyes le trajeron a mi hijo dos hamsters Roborowski en una jaula preciosa. Uno tenía cara de malo, así que le pusimos de nombre Malasombra, y al otro José Luis. La vendedora de la tienda me aseguró que no mordían y que no había ningún problema en ponerlos a los dos en la misma jaula. Nada más lejos de la realidad. En cuanto mi hijo cogió a Malasombra, le pegó un mordisco en el dedo y no quiso saber nada más de él. José Luis no mordía pero le gustaba escaparse de vez en cuando por entre los barrotes de la jaula con lo cual teníamos que estar siempre a la caza y captura del ratoncito por toda la casa. Al principio nos hacía mucha gracia pero al final ya nos cansaba un poquito estar todo el día detrás de él. Para colmo, un día cuando me levanté por la mañana me encontré a José Luis con toda la parte de atrás ensangrentada porque Malasombra le había atacado. No nos quedó más remedio que comprar otra jaula para separarlos, y esta vez de plástico con agujeritos para que José Luis no se escapara. Ahora era doble trabajo para limpiar las jaulas todos los días y a mi hijo cada vez le costaba más hacerlo. Al final, conseguimos deshacernos de Malasombra dándoselo a mi sobrina, porque a ella no le mordía. Nos quedamos sólo con José Luis pero la verdad es que mi hijo cada vez le hacía menos caso y la que me ocupaba de él era yo. Al cabo de unos meses José Luis murió. A los dos nos dio pena pero la verdad es que nos quitamos un peso de encima. Mi hijo me dijo:”mamá, por favor, aunque te lo pida de rodillas nunca más me compres una mascota ¿vale?”...y así ha sido y así será.


miércoles, 5 de marzo de 2014

domingo, 2 de marzo de 2014

CONVOCATORIA JUEVERA...MASCOTAS

 





  Queridos jueveros, de nuevo tengo el placer de ser la anfitriona de una NUEVA CONVOCATORIA JUEVERA, y esta vez quiero que contemos historias de MASCOTAS, esos tiernos animalitos tan adorables cuando son cachorritos y que nos hacen la vida más agradable acompañándonos en nuestra soledad, divirtiéndonos en nuestros momentos de aburrimiento, escuchándonos cuando no tenemos con quien hablar, que adoran a los niños y los niños a ellos...¿o no?
Valen todo tipo de historias, con final feliz, tristes, divertidas, exóticas, terroríficas, de amor... Espero ansiosa vuestras colaboraciones!!!!
   Para la gente nueva, sabed que debéis dejarme vuestro enlace en esta misma entrada hasta el viernes y  que el relato (en la medida de lo posible) no debe ser demasiado largo. 


jueves, 27 de febrero de 2014

ESTE JUEVES...EL TREN











Subió en San Cristóbal de los Ángeles. Parecía desorientado y confundido. Se sentó a mi lado.
-¿Cuándo lo hiciste?, le pregunté.
-Ayer
-¿Por qué?
-Iba fumado. En un flash de lucidez me tiré a la vía. ¿Y tú?
-Hace seis meses. Fue por desamor. Mi novia me engañó, la maté y luego me tumbé en la vía a esperar al tren.
-¿Sabes qué hay que hacer ahora?
-Deambular por los vagones ayudando a la gente hasta que veamos el túnel.
-¿El de Guadarrama?
-No, el de la luz.
En la siguiente parada subieron dos personas que se sentaron encima de ellos, traspasándolos.



Más relatos sobre trenes en el blog de SUSANA

jueves, 20 de febrero de 2014

ESTE JUEVES...UNA VIDA INSÍPIDA



  El hombre camina arrastrando los pies con andar cansino y lento. Su espalda, ligeramente encorvada, y su aspecto desaliñado le hacen parecen mayor de lo que es. No sabe en qué ocupar todo el tiempo libre que le deja su trabajo de administrativo en un ministerio. Su vida es monótona  y aburrida. Soltero, sin mascotas a las que pasear, sin niños a los que llevar a actividades extraescolares, sin familia a la que visitar, sin amigos, sin hobbies que le supongan el más mínimo esfuerzo físico ni intelectual. Una presa más que apetecible para dos mujeres a la espera de un alma influenciable que se acercan a él con la sonrisa en los labios y su palabrería apocalíptica. El hombre escucha agradecido por mantener un poco de conversación que lo aparte del tedio durante un tiempo. Ya ha caído en la red. A partir de aquí se irá enredando cada vez más pero no le importará porque se sentirá perteneciente a un grupo que lo manipulará sin que se dé cuenta, que lo hará ocupar su tiempo en alabar a Dios, en estudiar y predicar su palabra, en captar adeptos, hasta aniquilarlo y anularlo por completo mientras él se sentirá feliz por ser uno de los elegidos que heredarán la tierra.

Mas vidas insípidas en el blog de Maribel SOLILUNA

lunes, 3 de febrero de 2014

ESTE JUEVES...EN PRISIÓN



Mientras viajaba hacia el aeropuerto en el cercanías Martín repasaba los años pasados en prisión. Lo único que había merecido la pena era haber conocido a Elisa.

Había arruinado su vida por culpa de la coca. Lo había separado de su familia, de sus amigos de toda la vida, y lo había convertido en una piltrafa hasta que había entrado en la cárcel. Había aprendido la lección pero el precio a pagar era demasiado alto. No lo soportaba ni un día más. Se había desintoxicado allí dentro, ella lo había ayudado mucho. Había conseguido un buen destino en la biblioteca del centro. Todos los funcionarios lo tenían en buena consideración exceptuando el cabezón claro, pero ese no consideraba a nadie. Su aire de superioridad le ponía enfermo. Por fortuna para él, no le ponían demasiado en ese servicio y cuando lo hacían procuraba evitarlo. Con los demás internos tampoco había tenido demasiados problemas, si te haces respetar desde un principio y evitas determinadas compañías podías pasar los días tranquilos. Pero no soportaba que le dijeran siempre lo que tenía que hacer en cada momento. Ahora come, ahora duerme, ahora haz deporte, ahora limpia. Eso era lo más duro. Y luego estaba ella. Verla todos los días, hablar con ella, sentir su aroma pero saber que no podría tenerla nunca. Los fines de semana se le hacían eternos, sin comunicar, sin actividades, sin nada que hacer excepto leer, ver la tele, dar vueltas por el patio o jugar alguna partida de pin-pon.
Los lunes su ánimo cambiaba totalmente. Sobre las diez ella hacía su aparición en la biblioteca con esa sonrisa que lo iluminaba todo. Él iba a por dos cafés al economato de la enfermería, el de ella siempre con dos sobres de sacarina, y después lo tomaban despacito en el despacho y ella le contaba lo que había hecho el fin de semana. A ella no tenía que hablarle de usted como a las funcionarias. Fue lo primero que le dijo cuando se conocieron. Si vamos a trabajar juntos tenemos que tutearnos ¿no crees?
Cuando pasó por la Junta para su primer permiso ella hizo un informe favorable para que lo tuvieran en cuenta y se entusiasmó tanto como él cuando se lo concedieron. Lo que más le pesaba a Martín de la decisión de fugarse en el permiso era pensar lo decepcionada que se iba a quedar Elisa. Durante los años que habían estado juntos ella le había demostrado muchas veces la confianza y el afecto que sentía por él.
Elisa no había ido a trabajar ese día. Era viernes, así que disfrutaría de un fin de semana largo. Tenía que ir a hacerse unos análisis. Por fin se había quedado embarazada después de intentarlo durante dos años. Había llegado casi a obsesionarse con el tema. Julia y ella habían luchado mucho por conseguir el dinero para la inseminación. Con la cabeza apoyada en la ventanilla del tren, recordaba todo lo que había luchado por ser como era. La confusión en su adolescencia, sentirse diferente pero no saber por qué, sus primeras relaciones con los hombres. Tuvo que conocer a Julia para darse cuenta de que realmente lo que le pasaba era que le gustaban las mujeres. Nada más y todo eso.
Ahora lo recordaba divertida, pero lo pasó mal en el trabajo cuando se enteraron. Fue un escándalo. Menudo morbo, dos funcionarias boyeras. Cuántos compañeros dejaron de tirarle los tejos, cuántos cuchicheos a sus espaldas, cuántos silencios cuando ella entraba en un sitio. La gente dice que no tiene prejuicios hasta que llega el momento de convivir con ellos. Laboralmente, estaba en el mejor momento de su vida. Era la coordinadora de formación, encargada de las actividades culturales y formativas que se desarrollaban en la prisión. Se acordó de Martín, el ordenanza de la biblioteca. Qué habría hecho durante el permiso. Era un buen tío que se había buscado la ruina pero que podía volver a reinsertarse en la sociedad. Cómo le gustaba decir eso. Se había llevado ya tantos palos en ese sentido que había dejado de confiar en la gente. Pero Martín era diferente: inteligente, trabajador, con educación y además muy guapo. Podía tener otra oportunidad en la vida si sabía aprovecharla. Este era su primer permiso, si todo iba bien en un par de años podía estar en tercer grado y trabajar fuera, pero también podía estropearlo todo como habían hecho otros en los que había confiado y no regresar del permiso.
Próxima estación, Atocha.
La megafonía la sacó de su ensimismamiento, Elisa tenía que bajarse aquí y coger la línea uno de metro. Mientras esperaba que bajaran los primeros, otro tren paró en la vía de enfrente.
Martín seguiría hasta Nuevos Ministerios y de allí la línea nueve hasta el aeropuerto. El corazón empezó a latirle a toda velocidad. Era Elisa la que bajaba del tren que estaba parado. Pero si hoy tendría que estar trabajando,pensó.
Al dirigirse hacia las escaleras lo vio en la ventanilla. Era Martín. Se acercó corriendo pero el tren ya había empezado la marcha. Tenía que saludarlo.
Martín vio cómo se acercaba a la ventanilla. Lo había visto, pero el tren ya se iba. Aún así a través del cristal contempló su maravillosa sonrisa y un brillo especial en sus ojos.
Nos vemos el lunes, dijo ella moviendo bien los labios
Vale, contestó Martín sonriendo.



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GRACIAS CHICOS