Mostrando entradas con la etiqueta "COLABORACIONES". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "COLABORACIONES". Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de octubre de 2017

LA COCINA DE LA ESCRITURA..................DANIEL CASSANY



   Esta vez, la reseña que os traigo no la he hecho yo, aunque he leído el libro y coincido con ella. La ha hecho mi hijo Mario que, a pesar de estudiar ingeniería informática, lo ha tenido que leer y reseñar obligatoriamente en la universidad. Esto quiere decir que escribir bien no solo es importante si te vas a dedicar a la literatura sino que es necesario para manejarte en la vida. Este es un libro que te vendrá bien en cualquiera de los casos.

TÍTULO: LA COCINA DE LA ESCRITURA
AUTOR: DANIEL CASSANY
EDITORIAL: ANAGRAMA
PUBLICACIÓN: 1995
GÉNERO: TRATADO SOBRE ESCRITURA

   La cocina de la escritura pretende ser un manual de redacción destinado a toda aquella persona que tenga la necesidad de escribir. Daniel Cassany expresa su deseo de ayudar a los lectores a sobrevivir en un mundo en el que la escritura es fundamental, proporcionando las herramientas y los ingredientes necesarios para cocinar los escritos y degustarlos. El autor ha querido crear un libro para ser usado, es decir, que involucre al lector y le haga partícipe de la preparación, haciendo del libro algo ameno y práctico.
   Daniel Cassany es profesor en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y, a partir de su experiencia impartiendo cursos de redacción, ha elaborado este manual. Su objetivo fundamental es rellenar un vacío existente en la formación de multitud de profesionales y escritores ante la vulnerabilidad de una página en blanco.
   Ha estructurado el libro de manera lógica, describiendo los pasos que se deben seguir desde que nace y se organiza la idea del escrito hasta la constante revisión y reelaboración del texto. En primer lugar, el lector se encuentra con una lección magistral en la que se exponen los principales estudios sobre redacción, tratando asuntos que van desde la legibilidad hasta el estilo y los procesos de composición. En segundo lugar, Cassany describe el proceso de pre-escritura, es decir, hace reflexionar al potencial escritor  sobre el material necesario para escribir, su motivación, cómo desarrollar sus ideas, cómo organizarlas y adecuarse a las circunstancias. Después detalla la escritura en sí misma y explica cómo formar los párrafos, las frases y las palabras así como a  hacer un correcto uso de la puntuación. Para terminar, el lector encontrará profundas reflexiones sobre la importancia de la revisión y paciente modificación del escrito. El profesor Cassany expone su manera de entender la escritura como un proceso de mejora continuo y acaba condensando los ingredientes de la redacción en un decálogo.
   En definitiva, La cocina de la escritura no es un manual de redacción más, es una guía funcional y amena que pretende dar unas pautas válidas y adaptables a cualquier escrito ante cualquier situación.
Mario Lozano Cortés

sábado, 6 de mayo de 2017

EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA......................EDUARDO MENDOZA



TÍTULO: EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA
AUTOR: EDUARDO MENDOZA
EDITORIAL: SEIX BARRAL
AÑO DE PUBLICACIÓN: 1978
GÉNERO: MISTERIO-POLICIACA- HUMOR


SOBRE EL AUTOR:
   Nació en Barcelona en 1943. Ha publicado las novelas  La verdad sobre el caso Savolta (1975); El laberinto de las aceitunas (1982); La ciudad de los prodigios (1986); La aventura del tocador de señoras (2001) y Riña de Gatos, Madrid 1936 (2010) entre otras muchas, por las que ha recibido numerosos premios. Recientemente le ha sido concedido el premio Cervantes.

RESUMEN:
   Las enigmáticas desapariciones de niñas del colegio de las madres lazaristas de San Gervasio son el punto de inicio de la aventura indagatoria que tiene como protagonista a un cliente del manicomio, quien, obligado a convertirse en investigador, se verá envuelto en toda clase de percances de los que logrará salir llevando a cabo su cometido y descubriendo una intrincada farsa de gente pudiente.

OPINIÓN PERSONAL:
   He leído este libro animada por mi hijo que está estudiando 2º de bachillerato, en el que es lectura obligatoria. Me ha parecido un libro realmente muy divertido hasta el punto de hacerme estallar en carcajadas al leerlo, pero esta vez no seré yo la que haga la reseña sino que voy a copiar directamente la que ha hecho mi hijo para presentarla en clase.
   “La obra se articula en torno a la resolución de un enigma, gracias a la cual se critican los problemas de la España de la época, en especial la corrupción (comisario Flores y Peraplana) y la religión (incompetencia de la Iglesia), mostrándonos cómo la democracia permite incluir elementos impensables hasta entonces en la sociedad (destape, homosexualidad).
   Destaca la imagen de loco-cuerdo del camaleónico detective sin nombre que pese a su baja condición social y quijotesca, es capaz de resolver de manera pícara y con ayuda de Mercedes Negrer, exiliada por un crimen que no cometió, el caso de los intrincados actos delictivos de Peraplana que el autoritario comisario Flores y el doctor Sugrañes, su psiquiatra, le presentan.
   Respecto al espacio, destaca la comparación  entre los barrios más bajos de Barcelona con  las lujosas zonas del Colegio de San Gervasio y las propiedades de Peraplana. En cuanto al tiempo, se describen los hechos en orden cronológico a lo largo de unos pocos días, organizados en 19 capítulos.
   El nivel de la lengua es culto y el autor hace uso del humor gracias al sarcasmo y a las situaciones surrealistas. Por otra parte, el detective realiza alusiones al lector, introduciendo así rasgos de la literatura oral que, junto a la reinvención de distintas tradiciones literarias como la picaresca, el esperpento y el Quijote, enriquecen enormemente la obra”

Mario Lozano


jueves, 26 de enero de 2017

ESTE JUEVES.......................SOLEDADES


      Este jueves, Pepe, en su blog Desgranando momentos, nos propone que hablemos de "soledades". Me he sentido, y me siento sola muchas veces, pero la verdad es que no se me ha ocurrido nada que escribir. Sin embargo, se me vinieron a la cabeza unas poesías que mi hermana me mandaba en un momento de su vida en el que, a pesar de saber que no estaba sola, sí sentía esos momentos de soledad y tenía la necesidad de plasmar sus sentimiento en un papel. Le he pedido permiso para publicar uno de esos poemas y os lo traigo aquí para que disfrutéis de él como yo lo he hecho.
     Gracias, hermana, por dejarme publicar  tus sentimientos en mi blog. Fuiste una luchadora y ganaste aquella batalla, sigue luchando y volverás a ganar.
     Para ver todos los relatos, pinchad  Aquí



UN DIA…ESCAPANDO DE MÍ.

Estoy en un bosque
y los pinos, rotos, caen a mi alrededor.
Escapo de algo que no veo,
pero siento su olor.
Si me paro, me muerde,
si tropiezo, me mata.
Ya no me queda tiempo
para pensar en nada…
ni dar un paso atrás
ni presentar batalla.
Tan solo con mis manos
abro un hueco profundo
y en medio de la nada
dejo caer mi todo
en un lugar oscuro
para encontrar descanso…
de mí…
y después,
pasado ya el dolor
volver a renacer
y escoger
de mí
aquel mi mejor yo
ese que se levante
con las fuerzas intactas,
curado el corazón
y embravecida el alma.

           TERESA CORTÉS







miércoles, 16 de noviembre de 2016

PARECÍA TENER VIDA PROPIA





   Sigo haciendo limpieza del blog y rescatando relatos que participaron en Letra Digital de Uruguay en la iniciativa Octubre en LDU. En esta ocasión el relato es del año pasado.


PARECÍA TENER VIDA PROPIA
    Antes de abrir los ojos, Adriana ya sabía que algo no iba bien. Sentía su cuerpo diferente, pero pensó que podría ser efecto de la resaca. La noche anterior se había pasado con el alcohol y la nueva droga que estaba haciendo furor en el mundo de la noche. Vagamente, recordó haberse ido a casa de una chica que había conocido en un pub para lesbianas. Notaba un cuerpo caliente y pegajoso al lado del suyo. Poco a poco abrió los ojos temerosa de lo que iba a encontrarse. El cuerpo con el que compartía lecho no la asustó, lo que sí la asustó fue el suyo propio. Una mano grande y peluda parecía ser el final de su brazo. El corazón le dio un vuelco y encendió una pequeña lámpara que había en la mesilla. Miró su cuerpo desnudo y se horrorizó. Sin duda todavía estaba dormida porque lo que estaba viendo no podía ser verdad de ninguna manera, pero si no lo estaba del todo, en ese momento sus sentidos se despertaron de golpe, levantó las sábanas y observó unas piernas grandes y velludas que terminaban en unos enormes pies que no reconocía como suyos pero que se movieron con las órdenes de su cerebro. La pesadilla continuó cuando, atónita, vio como debajo de su prominente barriga también cubierta de espeso vello negro apareció un pene erecto. Al borde del ataque cardíaco tocó sus pechos para comprobar que su suave redondez  se había tornado en algo áspero y flácido. Un gritó intentó salir de su garganta pero consiguió retenerlo haciendo un enorme esfuerzo. El cuerpo de la mujer que estaba a su lado se volvió hacia ella permitiéndole verle el rostro. No tenía la más mínima idea de quién era, pero pensó que sería mejor no despertarla. Salió de la cama decidida a encontrar un espejo donde poder mirarse la cara. Había ropa tirada por el suelo de la habitación, reconoció la minifalda, la camisa negra y los zapatos de tacón que llevaba la noche anterior, pero era imposible que pudiera ponerse esa ropa ahora ya que su envergadura era casi el doble.
   Cuando se miró en el espejo del cuarto de baño su desolación fue total al comprobar que la cara que le devolvió el otro lado era la de un hombre o algo similar, con los ojos hundidos, las cejas grandes y pobladas, la mandíbula cuadrada y una barba espesa que casi le impedía ver una boca de labios finos. Las lágrimas empezaron a caer por su mejilla. Su cuerpo, antes femenino, voluptuoso, suave y estilizado, se había  convertido en el de un hombre que más parecía un mono dada la gran vellosidad que recubría todo su cuerpo.
   Esto había sucedido hacía tres semanas y hasta la fecha nada había cambiado. Cada mañana, cuando despertaba, Adriana se tocaba ansiosa entre las piernas con la esperanza de que esa parte de su cuerpo hubiera desaparecido pero no solo no lo había hecho sino que además parecía tener vida propia y la obligaba a cumplir con ciertas exigencias. Su miembro se despertaba duro y enhiesto como el mástil de una bandera y Adriana sentía una enorme ansiedad por liberar lo que llevaba dentro, acariciándose con frenesí hasta que el líquido blancuzco se derramaba sobre su mano. A veces, también sentía ese impulso incontrolable a otras horas y en otros lugares que la obligaban a buscar unos baños o algún rincón apartado para masturbarse. Había dejado de viajar en metro, porque la simple visión de algún cuerpo femenino tan cerca de ella que hasta podía oler el aroma de su sexo, la hacía excitarse de tal manera que tenía que bajarse inmediatamente pues una fuerza imparable que le nublaba la mente intentaba acercarla hacia ese cuerpo para apretar su miembro contra él y calmar así el  dolor que le producía la tremenda erección.
   Durante un tiempo fue capaz de dominarlo pero un día el deseo era tan grande y tan imposible de doblegar  que se acercó a una chica que estaba de pie sujeta a la barra del vagón y arrimó el bulto de su bragueta a sus nalgas enfundadas en unos tejanos. En ese momento sintió un ramalazo de placer en la boca del estómago, se acercó más a ella y empujó  aprovechando el movimiento del metro. La chica se dio cuenta y empezó a dar voces insultándola, siendo secundada por algunas personas que la increpaban y la obligaron a bajarse en la siguiente estación. No volvió a viajar en metro pero no olvidó esa sensación de su miembro duro empujando el culo de la mujer y esa imagen empezó a introducirse en su cabeza hasta el punto de que le impedía dormir y tenía que masturbarse hasta cuatro o cinco veces solo durante la noche, a lo que se sumaban otras tantas durante el día. Un sentimiento de rabia y de rechazo hacia un físico que le repugnaba y especialmente a ese apéndice que la tenía esclavizada, comenzó a apoderarse  de su mente pero era incapaz de resistirse al urgente deseo de masturbarse que la corroía por dentro. Había dejado de levantarse de la cama excepto para comer algo cuando el hambre, además de la constante excitación, devoraban su cuerpo. Pasados unos días, cuando la comida de su frigorífico se acabó e incapaz de salir de casa por temor a que su deseo compulsivo la obligase a hacer algo que no pudiera controlar,  ni siquiera se levantaba al baño para cubrir sus otras necesidades fisiológicas y su cuerpo permanecía tendido en una mezcla putrefacta de orines, semen y excrementos, mientras  ella se debatía entre las alucinaciones producidas por su estado febril y enajenado.
         Cuando Adriana, encerrada en un cuerpo de hombre que parecía vivir únicamente para satisfacer un deseo sexual que la imposibilitaba dejó de respirar, su miembro, lleno de llagas purulentas e infectadas, siguió desafiándola, permaneciendo erecto cuando  la policía, avisada por los vecinos del olor nauseabundo que salía del piso, echó la puerta abajo y entró en la habitación.



                    

martes, 8 de noviembre de 2016

MISTERIOS DOLOROSOS




   Haciendo limpieza de mi blog, me he encontrado con este relato publicado en el blog Letra Digital de Uruguay dentro de la iniciativa "Octubre en LDU". Este blog lleva inactivo mucho tiempo y no quisiera perder mi relato, por lo que he decidido publicarlo aquí. 
   
MISTERIOS DOLOROSOS

   Una mujer vestida de negro y una niña están sentadas alrededor de una mesa camilla. La mujer va pasando las cuentas de un rosario a la vez que recita los misterios y reza el avemaría. La niña, que tiene siete años, contesta distraída. Tiene las piernas tapadas con las faldillas para recibir el calor del brasero de cisco. Se oye silbar el viento afuera y las persianas chocan contra la ventana produciendo un ruido monótono y sordo. Una bombilla en el techo proyecta una luz mortecina sobre las dos mujeres.
   La niña, absorta en sus pensamientos, deja de rezar. La mujer, que es su abuela, la increpa airada.
   ―¡No dejes de rezar, que te está tentando el diablo!
   La niña, horrorizada, levanta las piernas y las sube al sillón mientras pega un grito y empieza a llorar.
   ―¡No quiero que me toque! ¡Me he portado bien! ¡Me he portado bien!
   ―Deja de llorar― le dice la abuela―. Si sigues rezando el diablo se marchará y te dejará tranquila. No te distraigas y sigue rezando. El diablo está siempre pendiente de nuestras debilidades por eso nunca debemos bajar la guardia ¿lo entiendes?
   ―Sí, contesta mientras se limpia las lágrimas con las manos.
   Cuando acaban de rezar, la abuela le prepara la cena consistente en una tortilla francesa y un cola-cao con galletas. En la televisión, en blanco y negro, están dando el parte pero al terminar empezará una película. La niña reza mentalmente para que la película tenga un solo rombo y su abuela la deje quedarse levantada un ratito más. Cuando los dos rombos que aparecen en la esquina superior de la pantalla indican que es para mayores de dieciocho años, la abuela mira a la niña y le dice:
   ―Venga Inesita, a la cama.
   Inés sabe que es inútil intentar convencer a su abuela así que se pone el pijama que previamente ha calentado junto al brasero. Duerme en la misma habitación que su tío Enrique que está siempre en la cama desde que tuvo el accidente y casi no se puede mover. Habla un poco pero no se le entiende nada y un hilo de baba le cuelga de forma continua del labio de abajo porque no puede cerrar bien la boca. A veces, un vecino viene a ayudar a la abuela a levantarlo hasta el sillón de la cocina para que vea un poco la tele. Ahora está dormido.
   Después de rezar un padrenuestro, dos avemarías y el “cuatro esquinitas tiene mi cama...”Inés se mete en la cama y se tapa con las mantas hasta la barbilla. La abuela apaga la luz y le dice:
   ―Recuerda, si el demonio te tienta y te hace tener malos pensamientos ponte a rezar agarrando fuerte el crucifijo y se irá. Es un crucifijo de plata que alguien le ha traído de Roma, bendecido por el Papa. Sirve también como abrecartas, pues acababa en una punta que se encaja en una piedra, simulando el monte donde crucificaron a Jesús. La niña se ha empeñado en que fuera ese y no otro el que le diera para meterlo debajo de la almohada. Es demasiado grande pero le gusta porque brilla mucho.
   Inés se despierta en medio de la noche y nota algo que se va acercando a su lado como la otra vez. Aterrorizada, empieza a rezar la letanía a la virgen: “Santa Virgen de las vírgenes, madre purísima, madre castísima, madre virginal, espejo de justicia, trono de sabiduría...” no quiere abrir los ojos para no ver la cara del diablo, porque está segura de que es él que viene a tentarla de nuevo. “Rosa mística, torre de David, torre de marfil, casa de oro, arca de la alianza...”Nota una respiración en su oreja y algo duro entre sus nalgas a la vez que una mano le toca ahí abajo. La niña sigue rezando con los ojos bien apretados y se hace un ovillo pero el diablo sigue ahí, tentándola. “Madre amable, madre admirable, madre del buen consejo, madre del creador, madre del salvador...”.Siente un líquido que se escurre por su oreja y una respiración  entrecortada a la vez que un olor fétido le llega a la nariz. De pronto se acuerda del crucifijo que está debajo de la almohada, mete la mano y la mueve hasta que lo encuentra, lo coge y haciendo un gran esfuerzo lo clava en lo que quiera que sea lo que tiene encima de su oreja a la vez que pega un grito.
   La luz se enciende de repente.  La abuela aparece en camisón y se queda paralizada en la puerta al contemplar a su hijo, con el crucifijo clavado en el cuello,  encima de su nieta.


domingo, 6 de noviembre de 2016

NOVEDADES NOVIEMBRE 2016 DE LETRAME GRUPO EDITORIAL






   Desde este mes voy a empezar a colaborar con el Grupo Editorial Letrame, haciendo una entrada con las novedades mensuales y reseñando una de ellas, la que más me atraiga. 
      






domingo, 16 de junio de 2013

UNA COLABORACIÓN MUY ESPECIAL



   Hoy tengo el placer de presentar un relato precioso de un amigo que tal vez dentro de poco se una a nosotros.
                               

POR UN PAJARITO
Cogimos el primer tren de la mañana sin imaginar lo que ocurriría. La cara somnolienta de siempre y el mismo ritual. Alguna vez nos habíamos sentado el uno frente al otro. No la conocía de nada pero la deseaba. Mirábamos cómo el sol salía por el horizonte. En la siguiente parada, entre los viajeros, entró volando un pajarito. Se movía rápido y le seguíamos con la mirada. El animalito nos hizo intercambiar una sonrisa. Parece un petirrojo, dije yo. Parece más un herrerillo, dijo ella. En la siguiente parada el pajarito se marchó. Nos encanta recordarlo.


Alberto Villares.