jueves, 26 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DOCE)

     Hoy me ha tocado volver a trabajar y la verdad es que lo he agradecido. Aunque hay la mitad de gente trabajando que habitualmente,  porque se han hecho turnos diferentes para que no coincidan tantos funcionarios a la vez, por un momento me ha dado la impresión de que no ocurría nada extraño, de que todo había sido un mal sueño. Pero no. Cuando he llegado a firmar el libro de servicios (ya no ponemos el dedo en un lector de huellas para que no haya contagio), el jefe me ha dado una mascarilla quirúrgica y me ha dicho que es para todo el turno (hoy y mañana durante todo el día), pero que me aconseja, porque se lo ha dicho su mujer que es enfermera, que la guarde para el próximo ciclo por si acaso,  porque puede que no haya más. Me ha dicho que si se pulveriza por la parte de dentro con desinfectante y se deja secar, se puede volver a utilizar. 
    Han salido un interno en libertad y tres en tercer grado que se van a quedar en sus casas hasta que acabe la cuarentena, es decir, que no van a ir a ningún centro ni siquiera a dormir. 
    El interno que salía en libertad no tenía muchas ganas de irse, porque no tenía donde ir. Decía que vivía en la calle, que era indigente y que no sabía dónde ir, que se sentía más seguro aquí en la prisión. Si no tienen dinero, como era el caso, se le dan 30 euros para que lleguen a su destino, pero la prisión está a 20 km. de Aranjuez y no hay ningún tipo de transporte público, así que al menos 20 euros se los gasta en el taxi y si quiere ir a Madrid tiene que coger el cercanías. Le dimos la dirección y el teléfono del Samur Social,  porque no sabemos dónde están alojando a las personas que están en esta situación. 
   

miércoles, 25 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA ONCE)


   De todo lo que he escuchado hoy me quedo con dos cosas: una buena y una mala. Contaré primero la mala y así  nos quedamos con buen sabor de boca al final. 
    En un pueblo de Cádiz se congregaron un grupo de unas cincuenta personas para impedir la entrada de 28 ancianos enfermos del COVID-19 que venían a una residencia de esta localidad provenientes de otra en la que habían muerto tres residentes. Este grupo de personas provocaron revueltas quemando contenedores y enfrentándose con la policía,  que tuvo que detener a varias de ellas. Por supuesto no ha sido todo el pueblo el que ha reaccionado así, sino un grupo de indeseables que se ha comportado con una total falta de solidaridad y de humanidad ante algo que  puede dar miedo, pero que nunca debería dejar aflorar lo peor del ser humano. 
    La buena noticia es la del propietario de un restaurante de carretera, también en Andalucía, que como no puede mantener abierto su negocio, ha ideado una manera de ayudar a los camioneros que ya no tienen donde comer ni tomarse un café caliente mientras recorren las carreteras españolas para que a nosotros no nos falte la comida u otros artículos de necesidad. Ha habilitado una camioneta donde dejan comida y bebida que todo el que quiera puede coger totalmente gratis: “coja lo que necesite” “ no admitimos dinero” rezan dos carteles a la vista de todos. 

    Dos tipos de reacciones bien diferentes ante una misma crisis. Ahí lo dejo. 

martes, 24 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIEZ)


     Hoy no me apetecía levantarme. Me había puesto el despertador a las 8,15 aunque no me hizo falta porque me desperté antes de las 8 y ya no me dormía. Normalmente me hubiera levantado enseguida, pero hoy no tenía ánimo. Puse la radio y escuché un poco a Carlos Herrera en la cadena COPE. Normalmente no escucho esta emisora porque me gusta mucho más Carlos Alsina en Onda Cero, pero en la radio-despertador no puedo sintonizar esta emisora no se por qué. Da igual, en todas las emisoras hablan de lo mismo y aunque unas sean más críticas que otras con el gobierno, coinciden en que ahora no es el momento de buscar responsabilidades, que   es el momento de tomar las mejores decisiones posibles para atajar la pandemia. Lo que pasa es que ante una calamidad de tales dimensiones, supongo que es muy difícil coordinar todo y tomar las decisiones acertadas sin equivocarse. Pero algo ha debido de fallar de forma estrepitosa cuando nos hemos despertado con la noticia de que en una residencia de ancianos la UME encontró varios ancianos muertos  en sus camas desde hacía días. ¿De quién es la responsabilidad? Por supuesto habrá que averiguarlo, pero me parte el corazón pensar que nadie atendió a esas personas en su último aliento, seguramente porque no tenían los medios suficientes para hacerlo.
     Nunca había oído hablar del Palacio de Hielo de Madrid hasta que hace un par de meses conocí a un hombre que vive cerca de allí. Hay un centro comercial,  además de las pistas de patinaje, y en  la última planta  hay un gimnasio que es donde va mi amigo. Un día fuimos al cine allí a ver 1917 y después fuimos a su gimnasio porque había una fiesta de aniversario de su inauguración.

     Hoy he vuelto a oír hablar del Palacio de Hielo: es donde van a almacenar los cuerpos de los fallecidos hasta que las funerarias, que están desbordadas, puedan enterrarlos o incinerarlos.  
     
     

lunes, 23 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA NUEVE)


   Acabo de salir a la ventana a aplaudir junto con mis vecinos como cada día a las ocho. Me pregunto si seguiremos saliendo todos a medida que van pasando los días.¿Seguiremos igual de animados todos? Esto mismo me pregunto a mí misma sobre la escritura en el blog todos los días ¿conseguiré mi propósito? Empecé muy entusiasmada, pero ahora mismo ya no sé si podré mantenerlo. 
   Hoy me ha dicho mi hijo que al padre de un amigo, con el que va (iba) todos los días a la universidad lo han ingresado en el hospital muy grave. Parece ser que ya llevaba unos cuantos días mal, pero le habían dicho que aguantara en casa todo lo que pudiera y no le habían hecho las pruebas. Finalmente, en la madrugada de ayer lo tuvieron que ingresar porque no podía respirar. Dice mi hijo que tiene mi edad, más o menos. Yo tengo 55. Mientras escuchas las cifras de muertos en la televisión, te sobrecoges, te parece irreal, triste, imposible, lejano, pero cuando las personas graves son de tu entorno o conocidas te  asusta un poco más, la realidad está más cerca, no solo en la televisión y entonces ves el alcance real, porque está  en tu ciudad, porque es el padre del amigo de tu hijo, con el que estaba haciendo un trabajo muy importante, pero que hoy no ha tenido ánimos para continuar,  porque se han llevado a su padre y no sabe si volverá a verlo.

    No puedo ni imaginarme la cantidad de dramas personales que esta pandemia está provocando. 

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA OCHO)




   Se veía venir. Dada la evolución de la situación no era difícil de imaginar que el estado  de confinamiento se iba a alargar. Personalmente no me afecta tanto el tener que quedarme en casa otras dos semanas(tres, teniendo en cuenta que esta es la primera). Lo que más hecho de menos yo creo que es el gimnasio por lo demás soy bastante casera y lo aguanto bien. También es verdad que yo tengo que ir a trabajar algunos días y solo el hecho de cambiar de escenario y ver a más gente te alivia un poco, aunque también en mi caso puede llegar a ser muy estresante.
    Me preocupa mi padre, que tiene 82 años y vive solo. Mis padres están separados y viven solos los dos, pero mi madre no me preocupa tanto porque tampoco le gusta mucho salir de casa. Afortunadamente los dos gozan de buena salud, pero están solos, y los tres hijos vivimos en Madrid y ellos en Salamanca. Nunca me he llevado bien con mi padre, desde que era adolescente siempre hemos discutido mucho y la relación siempre ha sido muy fría. Ahora me da pena de que en esta situación esté solo y tenga que estar todo el día en casa, porque le gusta mucho salir a la calle a pasear, a visitar a amigos y familiares y a predicar , porque mi padre es testigo de Jehová. Antes se pasaban los meses sin que lo llamara por teléfono,  ahora lo llamamos casi todos los días para ver si está bien. También es verdad que “los testigos “ son como una piña y se ayudan mucho unos a otros, así que eso me tranquiliza. 
    Esta mañana me levanté muy ufana dispuesta a limpiar la cocina por fin, pero resulta que casi no tenía quitagrasas así que solo he podido limpiar un par de armarios. Mañana me lanzaré a la aventura de ir a comprar al supermercado, pues ya me van haciendo falta cosas. 
    Por otro lado, ya he pintado mi cartelito de TODO IRÁ BIEN y lo he puesto en la ventana. 

sábado, 21 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ESTADO DE EMERGENCIA (DÍA SIETE)

    

    Las ventanas de mi casa dan a un patio interior de la comunidad, aunque está abierto por un lado y eso me permite ver una zona de la calle. Vivo en las afueras, así que normalmente lo que veo es gente que pasea a sus perros o niños jugando. Esta mañana cuando me he levantado y he mirado por la ventana, caía una ligerísima lluvia y he visto a una vecina paseando a su perro. He sentido un poco de envidia, porque me pareció, desde la distancia, que estaban viviendo un momento muy especial.No había nadie más, solo ellos dos bajo la lluvia disfrutando del pequeño paseo matutino, un paseo que a los que no tenemos perro no nos está permitido.No es en absoluto una queja, solo que eso  me hizo recordar a Bowie, un dálmata que tuve durante años y que me sirvió de gran  ayuda durante una época muy difícil de mi vida. 
   Hoy es sábado, pero como dijo el otro día un alto mando militar, “todos los días son lunes en esta guerra que estamos luchando contra el coronavirus”, por lo tanto ha sido otro día normal de confinamiento: limpieza, deporte, comida, película, lectura, aplausos en la ventana, videollamada con la familia...nada especial. 
    Ayer mi hijo me dijo que en la puerta del portal de entrada, unos niños han dibujado un arcoíris con un mensaje de ánimo para todos, mi vecina de enfrente también ha dibujado uno y lo ha puesto en su ventana. Yo no quiero ser menos, así que mañana pintaré otro para poner en mi ventana. 
   Ah, se me olvidaba, hoy también he hecho croquetas. Ya solo me queda limpiar la cocina. 

    

DIARIO DE UN ESTADO DE EMERGENCIA (DÍA SEIS)


    Hoy ha empezado la primavera. Lo se porque lo he escuchado esta mañana en la radio mientras desayunaba para venir a trabajar. Seguramente, en el Jardín del Príncipe los pavos reales estarán desplegando sus colas y graznando, subidos a las copas de los árboles para atraer a las hembras. 
   He perdido un poco la noción del tiempo, pero escribir este diario me ayuda a saber cuantos días llevo aislada. Para mí este es el sexto. Lo se porque cuando lo voy a escribir miro el día anterior a ver cuál era. Hay gente que cuenta de otra manera. Tengo un conocido que escribe en un blog al que sigo y para él es el séptimo...bueno, depende de cuando empieces a contar, yo cuento desde mi primer día. 
    También hoy he estado trabajando en la prisión. Hoy han venido los de la UME a desinfectar todo el centro, desde las oficinas hasta los módulos. Es una suerte que podamos contar con ellos para todos los momentos de crisis graves. Me duele la cabeza y creo que es por el producto que han echado, así que hoy no escribo más. Estoy muy cansada, pero sigo cumpliendo con el reto que me he propuesto de escribir algo todos los días, por mínimo que sea. 

     Me resulta completamente imposible ver todos los wassaps que me mandan y participar en todos los grupos, me produce bastante estrés, pero reconozco que es un poco adictivo.