miércoles, 25 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA ONCE)


   De todo lo que he escuchado hoy me quedo con dos cosas: una buena y una mala. Contaré primero la mala y así  nos quedamos con buen sabor de boca al final. 
    En un pueblo de Cádiz se congregaron un grupo de unas cincuenta personas para impedir la entrada de 28 ancianos enfermos del COVID-19 que venían a una residencia de esta localidad provenientes de otra en la que habían muerto tres residentes. Este grupo de personas provocaron revueltas quemando contenedores y enfrentándose con la policía,  que tuvo que detener a varias de ellas. Por supuesto no ha sido todo el pueblo el que ha reaccionado así, sino un grupo de indeseables que se ha comportado con una total falta de solidaridad y de humanidad ante algo que  puede dar miedo, pero que nunca debería dejar aflorar lo peor del ser humano. 
    La buena noticia es la del propietario de un restaurante de carretera, también en Andalucía, que como no puede mantener abierto su negocio, ha ideado una manera de ayudar a los camioneros que ya no tienen donde comer ni tomarse un café caliente mientras recorren las carreteras españolas para que a nosotros no nos falte la comida u otros artículos de necesidad. Ha habilitado una camioneta donde dejan comida y bebida que todo el que quiera puede coger totalmente gratis: “coja lo que necesite” “ no admitimos dinero” rezan dos carteles a la vista de todos. 

    Dos tipos de reacciones bien diferentes ante una misma crisis. Ahí lo dejo. 

martes, 24 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA DIEZ)


     Hoy no me apetecía levantarme. Me había puesto el despertador a las 8,15 aunque no me hizo falta porque me desperté antes de las 8 y ya no me dormía. Normalmente me hubiera levantado enseguida, pero hoy no tenía ánimo. Puse la radio y escuché un poco a Carlos Herrera en la cadena COPE. Normalmente no escucho esta emisora porque me gusta mucho más Carlos Alsina en Onda Cero, pero en la radio-despertador no puedo sintonizar esta emisora no se por qué. Da igual, en todas las emisoras hablan de lo mismo y aunque unas sean más críticas que otras con el gobierno, coinciden en que ahora no es el momento de buscar responsabilidades, que   es el momento de tomar las mejores decisiones posibles para atajar la pandemia. Lo que pasa es que ante una calamidad de tales dimensiones, supongo que es muy difícil coordinar todo y tomar las decisiones acertadas sin equivocarse. Pero algo ha debido de fallar de forma estrepitosa cuando nos hemos despertado con la noticia de que en una residencia de ancianos la UME encontró varios ancianos muertos  en sus camas desde hacía días. ¿De quién es la responsabilidad? Por supuesto habrá que averiguarlo, pero me parte el corazón pensar que nadie atendió a esas personas en su último aliento, seguramente porque no tenían los medios suficientes para hacerlo.
     Nunca había oído hablar del Palacio de Hielo de Madrid hasta que hace un par de meses conocí a un hombre que vive cerca de allí. Hay un centro comercial,  además de las pistas de patinaje, y en  la última planta  hay un gimnasio que es donde va mi amigo. Un día fuimos al cine allí a ver 1917 y después fuimos a su gimnasio porque había una fiesta de aniversario de su inauguración.

     Hoy he vuelto a oír hablar del Palacio de Hielo: es donde van a almacenar los cuerpos de los fallecidos hasta que las funerarias, que están desbordadas, puedan enterrarlos o incinerarlos.  
     
     

lunes, 23 de marzo de 2020

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA NUEVE)


   Acabo de salir a la ventana a aplaudir junto con mis vecinos como cada día a las ocho. Me pregunto si seguiremos saliendo todos a medida que van pasando los días.¿Seguiremos igual de animados todos? Esto mismo me pregunto a mí misma sobre la escritura en el blog todos los días ¿conseguiré mi propósito? Empecé muy entusiasmada, pero ahora mismo ya no sé si podré mantenerlo. 
   Hoy me ha dicho mi hijo que al padre de un amigo, con el que va (iba) todos los días a la universidad lo han ingresado en el hospital muy grave. Parece ser que ya llevaba unos cuantos días mal, pero le habían dicho que aguantara en casa todo lo que pudiera y no le habían hecho las pruebas. Finalmente, en la madrugada de ayer lo tuvieron que ingresar porque no podía respirar. Dice mi hijo que tiene mi edad, más o menos. Yo tengo 55. Mientras escuchas las cifras de muertos en la televisión, te sobrecoges, te parece irreal, triste, imposible, lejano, pero cuando las personas graves son de tu entorno o conocidas te  asusta un poco más, la realidad está más cerca, no solo en la televisión y entonces ves el alcance real, porque está  en tu ciudad, porque es el padre del amigo de tu hijo, con el que estaba haciendo un trabajo muy importante, pero que hoy no ha tenido ánimos para continuar,  porque se han llevado a su padre y no sabe si volverá a verlo.

    No puedo ni imaginarme la cantidad de dramas personales que esta pandemia está provocando. 

DIARIO DE UNA CUARENTENA (DÍA OCHO)




   Se veía venir. Dada la evolución de la situación no era difícil de imaginar que el estado  de confinamiento se iba a alargar. Personalmente no me afecta tanto el tener que quedarme en casa otras dos semanas(tres, teniendo en cuenta que esta es la primera). Lo que más hecho de menos yo creo que es el gimnasio por lo demás soy bastante casera y lo aguanto bien. También es verdad que yo tengo que ir a trabajar algunos días y solo el hecho de cambiar de escenario y ver a más gente te alivia un poco, aunque también en mi caso puede llegar a ser muy estresante.
    Me preocupa mi padre, que tiene 82 años y vive solo. Mis padres están separados y viven solos los dos, pero mi madre no me preocupa tanto porque tampoco le gusta mucho salir de casa. Afortunadamente los dos gozan de buena salud, pero están solos, y los tres hijos vivimos en Madrid y ellos en Salamanca. Nunca me he llevado bien con mi padre, desde que era adolescente siempre hemos discutido mucho y la relación siempre ha sido muy fría. Ahora me da pena de que en esta situación esté solo y tenga que estar todo el día en casa, porque le gusta mucho salir a la calle a pasear, a visitar a amigos y familiares y a predicar , porque mi padre es testigo de Jehová. Antes se pasaban los meses sin que lo llamara por teléfono,  ahora lo llamamos casi todos los días para ver si está bien. También es verdad que “los testigos “ son como una piña y se ayudan mucho unos a otros, así que eso me tranquiliza. 
    Esta mañana me levanté muy ufana dispuesta a limpiar la cocina por fin, pero resulta que casi no tenía quitagrasas así que solo he podido limpiar un par de armarios. Mañana me lanzaré a la aventura de ir a comprar al supermercado, pues ya me van haciendo falta cosas. 
    Por otro lado, ya he pintado mi cartelito de TODO IRÁ BIEN y lo he puesto en la ventana. 

sábado, 21 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ESTADO DE EMERGENCIA (DÍA SIETE)

    

    Las ventanas de mi casa dan a un patio interior de la comunidad, aunque está abierto por un lado y eso me permite ver una zona de la calle. Vivo en las afueras, así que normalmente lo que veo es gente que pasea a sus perros o niños jugando. Esta mañana cuando me he levantado y he mirado por la ventana, caía una ligerísima lluvia y he visto a una vecina paseando a su perro. He sentido un poco de envidia, porque me pareció, desde la distancia, que estaban viviendo un momento muy especial.No había nadie más, solo ellos dos bajo la lluvia disfrutando del pequeño paseo matutino, un paseo que a los que no tenemos perro no nos está permitido.No es en absoluto una queja, solo que eso  me hizo recordar a Bowie, un dálmata que tuve durante años y que me sirvió de gran  ayuda durante una época muy difícil de mi vida. 
   Hoy es sábado, pero como dijo el otro día un alto mando militar, “todos los días son lunes en esta guerra que estamos luchando contra el coronavirus”, por lo tanto ha sido otro día normal de confinamiento: limpieza, deporte, comida, película, lectura, aplausos en la ventana, videollamada con la familia...nada especial. 
    Ayer mi hijo me dijo que en la puerta del portal de entrada, unos niños han dibujado un arcoíris con un mensaje de ánimo para todos, mi vecina de enfrente también ha dibujado uno y lo ha puesto en su ventana. Yo no quiero ser menos, así que mañana pintaré otro para poner en mi ventana. 
   Ah, se me olvidaba, hoy también he hecho croquetas. Ya solo me queda limpiar la cocina. 

    

DIARIO DE UN ESTADO DE EMERGENCIA (DÍA SEIS)


    Hoy ha empezado la primavera. Lo se porque lo he escuchado esta mañana en la radio mientras desayunaba para venir a trabajar. Seguramente, en el Jardín del Príncipe los pavos reales estarán desplegando sus colas y graznando, subidos a las copas de los árboles para atraer a las hembras. 
   He perdido un poco la noción del tiempo, pero escribir este diario me ayuda a saber cuantos días llevo aislada. Para mí este es el sexto. Lo se porque cuando lo voy a escribir miro el día anterior a ver cuál era. Hay gente que cuenta de otra manera. Tengo un conocido que escribe en un blog al que sigo y para él es el séptimo...bueno, depende de cuando empieces a contar, yo cuento desde mi primer día. 
    También hoy he estado trabajando en la prisión. Hoy han venido los de la UME a desinfectar todo el centro, desde las oficinas hasta los módulos. Es una suerte que podamos contar con ellos para todos los momentos de crisis graves. Me duele la cabeza y creo que es por el producto que han echado, así que hoy no escribo más. Estoy muy cansada, pero sigo cumpliendo con el reto que me he propuesto de escribir algo todos los días, por mínimo que sea. 

     Me resulta completamente imposible ver todos los wassaps que me mandan y participar en todos los grupos, me produce bastante estrés, pero reconozco que es un poco adictivo. 

jueves, 19 de marzo de 2020

DIARIO DE UN ESTADO DE EMERGENCIA(DÍA CINCO)


   Hoy estoy doblemente aislada. Me ha tocado a trabajar y trabajo en un sitio donde saben mucho de aislamiento. En mi trabajo la mayoría de la gente tampoco puede salir a la calle si no hay una razón justificada, pero no solo en este periodo en el que estamos viviendo sino durante el tiempo que dure su condena. Soy funcionaria de prisiones y trabajo en la prisión de Aranjuez. Aquí se dio el primer caso de coronavirus en una una prisión y fue en una trabajadora del centro. Aranjuez es una de las pocas prisiones donde existe un módulo donde las parejas de internos pueden vivir juntas con sus hijos menores de tres años. El módulo familiar lleva aislado desde que apareció el caso y creo que continúa todavía. Una prisión es como una ciudad pequeña que tiene casi todos los servicios: lavandería, talleres, economatos, área sociocultural...y también un módulo de aislamiento(otra vez la palabra aislamiento) que es donde van los que se portan mal. 
    Cada día entran a una prisión un montón de personas que vuelven a salir y que le hacen la vida más fácil a los que están encerrados aquí: además de los funcionarios de vigilancia propiamente dicha con los que la mayoría tiene buena relación, entran cada día trabajadores sociales, psicólogos,  educadores, profesores, monitores de cursos, evangélicos, testigos de Jehová , voluntarios de Cruz Roja...además de los familiares que vienen a comunicar, bien por locutorios o por vis a vis. Además de esto, muchos internos salen de permiso ordinario o de fin de semana, y todo eso es lo que les permite sobrellevar el estar privados de libertad. Pues bien, todo eso se ha suspendido por el coronavirus, así que es muy normal que muchos estén nerviosos y preocupados,  sumado a que a algunos también le falta la droga que introducen muchos familiares a pesar de que luchamos contra ello. 
   Yo trabajo en el departamento de ingresos y me ocupo de todo lo que he hablado antes: permisos, libertades, diligencias, salidas al hospital, conducciones... Normalmente hay muchísimo trabajo y cuando estoy sola realmente no doy abasto. Hoy el día ha sido tranquilo para mí , aunque  mis compañeros que trabajan en otros módulos no pueden decir lo mismo. Mi horario es de 8 a 21:15 así que estoy aquí todo el día. En este departamento no suele haber problemas porque los internos que ingresan  suelen estar muy poco tiempo.El resto son ordenanzas que ayudan a los funcionarios y sin los que sería mucho más complicado que todo funcionara. La mayoría están aquí un tiempo hasta que se van en tercer grado a algún C.I.S. Con algunos tienes bastante relación y realmente llegas a apreciarlos y echarlos de menos cuando se van. 

     Hoy no he podido hacer deporte, y por supuesto, tampoco he limpiado la cocina. Cuando estoy en el trabajo también estoy un poco aislada, como en otro mundo.