miércoles, 13 de julio de 2016

ESTE JUEVES..........................................."OLVIDOS"



   Este jueves mis musas han decidido irse de veraneo, así que he recordado un relato que publiqué hace tres años en el blog y confiando en que os hayáis olvidado de él, he decidido rescatarlo para este jueves de "olvidos" que convoca Gustavo en su blog y que podréis leer pinchando Aquí 

     Hacía tiempo que tenía lagunas en su memoria, le habían diagnosticado principio de demencia senil. Resultaba muy duro para él que siempre había presumido de su excelente capacidad para recordar momentos, fechas y números de los que nadie más se acordaba. En sus momentos de lucidez, cada vez menos numerosos, intentaba escribir un diario de los acontecimientos de su vida.
   Anotó cuándo y cómo conoció a Isabel, su amada esposa, que lo había abandonado hacía un par de años afectada por un cáncer fulminante. Por deseo del destino no habían tenido hijos, un hecho triste que había ensombrecido su matrimonio hasta el punto de haber sumido a Isabel en una eterna melancolía.
    Había aceptado la invitación de su hermana Luisa, también sola, de irse a vivir con ella a Londres hasta que la enfermedad lo obligara a ingresar en una residencia. Le gustaba pasear por el Puente del Milenio y se pasaba las horas muertas mirando los barcos que surcaban el Támesis. Fue en uno de estos paseos, al observar los candados que los jóvenes colgaban en los cables del puente, donde uno le llamó poderosamente la atención, no por los nombres sino por los dos corazones unidos. Un fogonazo se infiltró con nitidez en su cabeza. La espera en una clínica abortista, la inmensa tristeza y desolación en sus jóvenes rostros, sus manos colocando el candado que sellaría su amor para siempre e impediría que se perdiera en el olvido.
   Ahora lo recordaba, había sido aquel aborto mal practicado en su juventud lo que había impedido a su esposa tener hijos. Un inmenso dolor traspasó su corazón al recordar este hecho que decidió no anotar en el diario, confiando en que permaneciera siempre en el olvido, de donde nunca debió salir.

21 comentarios:

  1. Lo recuerdo, como también la corredora, que releí el lunes. Este tiene un halo de tristeza enorme, que se convierte en punzada con ese final.
    Besos.

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  2. La memoria selectiva no pudo borrar la página de un acontecimiento tan triste.
    Un beso

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  3. Qué triste no poder recordar lo que se quiere y olvidar lo que tanto daño causo a pesar del tiempo pasado.
    Un saludo.

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  4. Valió la pena volver a publicarlo para que podamos volver a leerlo. Un relato duro, en donde los recuerdos, en especial uno, se vuelven dagas. Hay cosas que no deberían salir nunca de ese continente oscuro que es el olvido. Un beso enorme.

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  5. Muy duro pero por desgracia bastante real con frecuencia.

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  6. A veces ocurre que, rebuscando en el cajón de la memoria encuentras esa sensación,ese olor...qué descubre un recuerdo ...a veces sería mejor no haber rebuscado..
    Nauthiz

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  7. Por desgracia es algo que ocurre y no se puede evitar.
    besos

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  8. La vida es dura y a veces hay hechos dolorosos que los arrinconamos bien adentro y nos olvidamos de él para que no sea tan doloroso.
    Me ha gustado como lo has contado.
    Un abrazo

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  9. Las enfermedades del olvido son las peores, el no poder recordar el presente ni menos pasado de toda una vida, buf es algo terrible.

    Un beso.

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  10. Las enfermedades del olvido son las peores, el no poder recordar el presente ni menos pasado de toda una vida, buf es algo terrible.

    Un beso.

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  11. Es lo que esto tiene. Es cruel. No recuerdas qué has desayunado pero, en cambio, recuerdas aquello que te violentó tanto.

    Un besazo.

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  12. Siempre pense que lo unico "bueno" que puede tener la demencia es el hecho de poder olvidar aquello que no quieres recordar, pero no siempre es asi y los recuerdos dolorosos se empeñan por volver. Un relato precioso. Besos

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  13. Siempre pense que lo unico "bueno" que puede tener la demencia es el hecho de poder olvidar aquello que no quieres recordar, pero no siempre es asi y los recuerdos dolorosos se empeñan por volver. Un relato precioso. Besos

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  14. Es un texto tremendamente emotivo, sobre todo triste. Nuestra mente elige sus recuerdos, pero puede ser cruel. A pesar de su enfermedad, hizo revivir ese recuerdo, ese recuerdo preciso. Saludos.

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  15. Doloroso chispazo imprevisto de la memoria que llega para dañar más aún. Terrible historia. Un abrazo

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  16. La memoria a veces nos protege olvidando ciertas cosas, pero otras nos juega malas pasadas...

    Un beso.

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  17. Determinados momentos en nuestra vida ni tan siquiera el Alzheimer puede con ellos, a pesar de nuestro intento por olvidarlos vuelven al primer plano de nuestra mente recordándonos aquello que quisimos olvidar.
    Magnífico relato Charo bien construido y desarrollado. Me encantó. Gracias por recuperarlo para nosotros. Un abrazo.

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  18. Hay cosas tan dolorosas que bien están en el olvido, pero me temo que aunque no se escriba seguirá latiendo más tiempo... Me ha gustado mucho como transcurre todo, con naturalidad y una melancolía que te impregna...
    Muy bueno, perfecto para esta propuesta.
    Un beso (y mi gratitud por ser tan aguda lectora) :)

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  19. Hay cosas tan dolorosas que bien están en el olvido, pero me temo que aunque no se escriba seguirá latiendo más tiempo... Me ha gustado mucho como transcurre todo, con naturalidad y una melancolía que te impregna...
    Muy bueno, perfecto para esta propuesta.
    Un beso (y mi gratitud por ser tan aguda lectora) :)

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  20. Este relato también vale para este jueves. Tiene que ser muy terrible un recuerdo para desear el olvido.
    Pero el recuerdo tal vez vuelva.
    Un abrazo.

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  21. ¡¡¡Joder Charo!!! siempre dolor, bien imaginado, bien escrito y con qué clarividencia, pero siempre dolor. Y no me extraña, la diferencia entre recordar dolor y placer radica en que este es vivido con intensidad y ahí se disipa porque ya no queda nada por hacer; pero evitamos vivir el dolor y la vergüenza y lo hundimos en nuestro ser y este vuelve a emerger como un fogonazo en medio de nuestra felicidad y nos destroza; hasta que no lo afrontemos, lo miremos de frente, lo sobemos, lo reconozcamos en su esencia (que no es regodearse una y otra vez en ello, que es muy goloso) no nos abandonará, como regresa el fantasma a terminar lo que dejó por hacer.

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