lunes, 31 de octubre de 2016

HALLOBLOGWEEN 2016........................RELATO



      Como todos sabéis, este año Teresa Cameselle no ha podido llevar esta convocatoria y me ha cedido el testigo. Aquí  podéis consultar las normas para participar, si todavía no lo habéis hecho, y leer los relatos participantes. 
      Os dejo el mío.


   ¿Ha escuchado balar a las ovejas o solo ha sido un sueño?, se pregunta Clara cuando despierta de madrugada.  Echa un vistazo al corral por la ventana de la cocina pero no ve nada anormal. Hoy tiene que ir al mercado del pueblo. Hay dos horas de camino en bicicleta, pero no se queja, es el único divertimento que tiene cuando  su marido está en el monte con las ovejas y aún  sin niños a los que atender.
    El sol todavía no ha salido cuando pasa por el bosque. Escucha un ruido a la vez que  una sombra salta sobre ella tirándola de la bicicleta. Apenas le da tiempo a percatarse de que es un gran lobo gris con el hocico ensangrentado antes de desmayarse.
    Los rayos del sol sobre su cara la despiertan. Recuerda al lobo y se mira el cuerpo por si está herida pero solo un ligero dolor en sus partes íntimas le produce una molestia.
    Su marido le da la noticia cuando regresa por la noche a casa. El lobo ha matado seis ovejas. Clara calla  su encuentro de la mañana temerosa de que él no la deje volver al mercado.
   Nueve meses después, el parto se presenta sin avisar una noche de luna llena. No hay tiempo para  ir a buscar a la partera, las contracciones son muy fuertes y violentas. Tirada en el suelo, grita de dolor mientras Benito,  sin saber qué hacer, observa cómo algo entre las piernas abiertas de Clara se abre paso a dentelladas, rasgando, arañando, destrozando la carne de su amada mujer hasta que deja de gritar exangüe.  La  bestia gruñe y  le enseña los colmillos antes de correr hacia la noche por la puerta abierta, al tiempo que las ovejas, nerviosas, comienzan a balar.
   

miércoles, 26 de octubre de 2016

SEGUNDA CONVOCATORIA AL HALLOBLOGWEEN



       Mis queridos amigos, el día se acerca y debemos estar preparados para pasar miedo, mucho miedo, y no solo eso, también debemos estar preparados para hacérselo pasar a otros...¿Os animáis?...¡Veeeengaaaaaa! estoy segura de que ya tenéis algo en mente...
     
     Esta entrada es solo un recordatorio, para que no se os olvide. Las normas y fechas de participación las encontraréis en este enlace a la entrada de la primera convocatoria:



   Podéis utilizar cualquiera de las dos imágenes, la de arriba o esta de abajo. 
   También podéis dejarme los enlaces a vuestros blogs en los comentarios de las dos entradas.



   NO ME FALLÉIS, OS ESPERO A TODOS AQUÍ A PARTIR DEL DÍA 29 POR LA TARDE-NOCHE.








VAN LLEGANDO LAS PRIMERAS CRIATURAS



domingo, 23 de octubre de 2016

CIERRE DE CONVOCATORIA DE ¿QUÉ HACE ESTO AQUÍ?




   Una vez más me he sorprendido con la variedad de relatos participantes bajo un mismo tema: 
   Hemos visto un pulpo gigante en una cocina, unos chimpancés fuera de su hábitat, un huevo del que nace un niño en una cajita, un envase de tetra-brik en la basura orgánica, un escorpión en una cama, una computadora en el mundo antiguo,unos patos cruzando tranquilamente la calle de la ciudad, los ombligos en los cuadros de Adán y Eva, una pantera en una casa, elefantes lloviendo, unas flores en una tumba donde no dejan poner flores,un OVNI en medio de un rebaño de ovejas, una sica con una inscripción en unas ruinas, una jardinera con forma de balón de fútbol en la que crecen libros, una mesa de hombres desnudos, una rana en un garaje, una lengua de reptil en una hendidura , un anillo que no está en el dedo y una bailarina con tutú en una playa.

   Como siempre, ha sido un verdadero placer llevar esta convocatoria.
      Os dejo con la próxima, que llevará Pedro Pablo en su blog AL FINAL DE LA NOCHE




jueves, 20 de octubre de 2016

ESTE JUEVES...................¿QUÉ HACE ESTO AQUÍ?



   Una mañana cuando iba a trabajar, María Luisa se encontró al hombre de su vida en las escaleras de acceso a su garaje comunitario. Al principio no reparó en él, pensando que era una gran pelusa, pero algo en su inconsciente le hizo volver atrás para comprobar que no, que no era una pelusa sino una rana de color marrón y que además estaba viva. En ese momento, dada su natural tendencia a llegar tarde a trabajar, no pudo pararse con ella, sin embargo, su imagen no se le fue de la cabeza en todo el día. ¿Te imaginas que fuera lo que siempre he estado esperando?, se decía una y otra vez. ¿Y por qué no? Le respondía la vocecita optimista que siempre se colaba en su cabeza.
   Desasosegada por estos pensamientos María Luisa no daba pie con bola en su trabajo, recibiendo continuas broncas del jefe de cocina.
   ¡María Luisa!, ¿es que no ves que le estás echando azúcar a la ensaladilla? ¿Es que no ves que se te pegan las lentejas? ¡María Luisa!, ¡María Luisa!, ¡María Luisa! ¿Pero en qué estás pensando mujer?
   María Luisa llegó a tal extremo de nerviosismo que no le quedó más remedio que fingir un malestar repentino  y largarse a su casa a buscar al príncipe.
   Cuando llegó al garaje, iba rogando a Dios que la rana continuara en el sitio donde la dejó, esperándola.
   En su lugar, encontró al nuevo jardinero de la comunidad con una rana muerta colgando de su mano por una patita, o para ser precisos, por un anca.
   Del disgusto, María Luisa cayó desmayada y el jardinero, que acababa de hacer un curso de primeros auxilios le hizo el boca a boca .María Luisa, que en sus cuarenta  años de espera no había sido besada por nadie, sintió que, Agapito, que así se llamaba el jardinero, no sería un príncipe, pero seguro que besaba de maravilla.
   Algo extraño había en el ambiente porque Agapito, hombre rudo y poco amigo de relacionarse con nadie, sintió también un no sé qué y un qué sé yo, que le hizo continuar la maniobra de reanimación más tiempo del necesario.

   Un mes más tarde Agapito y María Luisa entraban en su nuevo hogar como marido y mujer. Una rana disecada subida en una rama, les dio la bienvenida en el pequeño mueblecito del recibidor.


   Si queréis leer todo los relatos participantes pinchad Aquí


   

domingo, 16 de octubre de 2016

CONVOCATORIA PARA EL JUEVES 20-10-2016.........¿QUÉ HACE ESTO AQUÍ?




        Creo que la foto no deja lugar a dudas sobre el tema que he escogido esta semana...¿no?. Se trata de escribir relatos con algún objeto o animal que esté fuera de contexto, es decir, que esté en un sitio donde no es habitual verlo. Si os resulta complicado podéis hacerlo también con personas aunque preferiría que no. La idea surgió porque un día cuando iba a toda prisa a trabajar me encontré un animalito en un sitio donde no debería estar y eso me inspiró un relato que leeréis el próximo jueves.
         Ya sabéis las normas: 
           -Alrededor de 350 palabras
          -Publicar el relato desde última hora de la tarde del miércoles hasta el viernes por la noche.
           - Dejar el enlace de tu relato en los comentarios de esta misma entrada.
           -Leer y comentar todos los demás relatos.

       Estoy segura de que se os ocurrirán relatos muy originales, así que, dejad volar vuestra imaginación y
                                                           !a escribir jueveros!

     

Esta composición la he hecho yo solita,así que es totalmente original y única. Si os gusta podéis llevaros la imagen con vuestro nombre a vuestro blog.







viernes, 14 de octubre de 2016

CONVOCATORIA AL "HALLOBLOGWEEN"




   Queridos amigos del terror, !se acerca nuestra noche! y hay que empezar a preparar nuestras "plumas" para escribir y aterrorizar con nuestra imaginación. 
   Este año, dado que Teresa Cameselle, que ha sido la organizadora durante los pasados seis años, no puede hacerse cargo, me siento afortunada por poder ser la conductora de esta reunión de amantes de lo misterioso, lo horrible, lo espeluznante, lo terrorífico, lo pavoroso, lo escalofriante...

        BIENVENIDOS AL HALLOBLOGWEEN 2016


QUÉ
   Se trata de escribir un relato de no más de quince líneas sobre alguna criatura de las que actúan principalmente por la noche. Sí, ya sé que todas pueden utilizar este momento para hacer de las suyas, pero hay algunas que no pueden hacerlo durante el día...y de estas es de las que quiero que habléis: vampiros, hombres lobo, aquelarres de brujas, the rake, la santa compaña....en fin, todo lo que se os ocurra. 

CUÁNDO
    Durante los días 30 y 31 de Octubre y 1 de Noviembre. Podéis empezar a publicar vuestros relatos el 29 a última hora de la tarde, hasta el día 1. El día 2 a las 00,00 horas ya no admitiré más relatos y cerraré la convocatoria. 

CÓMO
   Debéis publicar el relato en vuestro blog y dejarme el enlace en los comentarios de esta misma entrada. Yo los iré enlazando y  publicando todos por orden de llegada.

QUIÉN
   Cualquiera que tenga un blog y le guste escribir relatos puede participar, cuantos más seamos más disfrutaremos.

QUÉ MÁS
   Se deben leer y comentar todos los relatos participantes. A todos nos gusta que nos lean y la única manera que tenemos de saberlo es por los comentarios. No hace falta que sea un comentario largo ni muy sesudo je,je (no quiero contaros la imagen que se me ha venido a la cabeza)...pero no dejéis de hacerlo, por favor.


    Invitad a todos los que tengan un blog a que participen y difundidlo en todas las redes sociales que podáis. ¡Todos serán bienvenidos!
    Todavía faltan muchos días, pero no lo dejéis todo para el último momento y...

PONED YA  A PENSAR A VUESTRAS LINDAS CABECITAS...




¡¡¡OS ESPERO!!!






PARA VER LOS PARTICIPANTES PINCHA AQUÍ

martes, 11 de octubre de 2016

CASI PODRÍA TOCARLA



CASI PODRÍA TOCARLA

   La casa está tal y como la recordaba. Tan solo el polvo se acumula encima de la funda de plástico que protege el tapete de ganchillo sobre las faldillas verdes de la mesa camilla y las cuatro sillas repartidas por la habitación. Las telarañas proliferan en las esquinas de las paredes y entre la escasa loza que continúa colocada en la alacena. El suelo es de barro y tiene cierto desnivel que se inclina hacia el centro de la estancia, para nivelarse otra vez donde empieza la chimenea. El fuelle y las enormes tenazas cuelgan de un gancho de la pared. No puede evitar imaginarse a su abuela inclinada sobre la lumbre, sentada en la sillita baja, trasteando con la sartén apoyada en el trébede, en la que se fríen lentamente las patatas en manteca de cerdo que a ella tanto le gustaban. La mano izquierda colgando inútil del brazo siempre doblado y sin movilidad.
-¿Naciste así, abuela?, se oye decir en su evocación.
-No, Isabel, ya te he contado muchas veces que me caí de un burro y que me pisó el brazo, por eso me ha quedado así.
-¿Pero te duele, abuela?
-No, cariño, ya te he dicho que no me duele nada.
-¿Pero cuándo te caíste y el burro te pisó te dolió mucho, a que sí, abuela?
- Bueno, un poco sí, aunque yo soy muy fuerte y no lloré ni nada, para no darle una alegría al burro.
-¿Era un burro muy malo, abuela?
-Sí cariño, muy malo.
-¿Y por qué no te llevaron al hospital, abuela?
-Porque antes los hospitales estaban muy lejos, casi no había coches para ir y pensaron que se me curaría solo.
  La  mesa camilla está situada al lado de una ventana tan pequeña que apenas entra la luz y que queda a la altura de la calle. Isabel se recuerda sentada a esa misma camilla, en una silla de enea enfrente de su abuela. Por la calle pasa alguien que sin pararse da un pequeño toque al cristal de la ventana. ¡Ángeles, hasta mañana! Es posible que pasara todos los días a la misma hora y supiera que su abuela estaba siempre sentada a la ventana. No tenía otra cosa que hacer que sentir pasar las horas sentada al brasero de la camilla. No sabía leer y aunque supiera, no tendría libros donde hacerlo ni ojos con los que ver las letras, apenas podía distinguir sus propios dedos pegados a la nariz.  Para eso estaba su nieta, para leerle todos los días un ratito después de salir de la escuela. Le leía las aventuras de Los cinco y su abuela la escuchaba embobada. Desde que su marido la había abandonado hacía muchos años, sus horas transcurrían  en silencio, con sus recuerdos, o charlando sobre ellos con la gente que venía  a visitarla. Su única hija, se había ido a vivir a la otra punta del pueblo y aunque le había insistido en que se fuera a vivir con ella, su abuela siempre contestaba lo mismo: “ con los pies por delante me sacaréis de mi casa".
   Se pregunta cómo es posible que se pudiera vivir en estas condiciones. Sabe que tiene que ir a la parte de abajo para comprobar que todo sigue en pie, pero retrasa el momento. Solo recuerda haber bajado una vez y el recuerdo le produce ansiedad. La puerta siempre estaba cerrada y ella solo entraba para buscar un tronco de la leñera que estaba a la derecha, detrás de una cortina de tela. Sin embargo, aquello continuaba hacia abajo, muy abajo, inclinado como si fuera un tobogán con suelo de barro. Con cuidado abre la puerta que hace un profundo crujido, como si se fuera a resquebrajar en ese mismo momento, pero no lo hace. No hay ni el más mínimo resquicio de luz natural, así que enciende la linterna de su móvil y continúa bajando. A la izquierda hay una diminuta habitación también cerrada. Decide que la abrirá cuando vuelva a subir, si es que abajo no la recibe el mismísimo demonio en las puertas del infierno. El angosto pasillo se abre en una estancia que tiene otra chimenea. Según le había contado su madre, antes se hacía la vida aquí abajo y no acierta a comprender por qué. Hay una claraboya en el techo por donde entra algo de luz, pero incluso así todo está en penumbra.
    Se dirige hacia la chimenea cuando al intentar apagar la linterna del móvil este se escapa de su mano, hace un extraño malabarismo y va a parar a la esquina más alejada, entre la chimenea y la pared. Se agacha a buscarlo aunque no consigue verlo. Comienza a palpar con las dos manos porque está segura de que ha caído allí, pero es posible que al ser negro se confunda en la oscuridad. Cuando su mano está a punto de tocar la pared, nota, sorprendida, que no lo hace sino que la traspasa con una facilidad pasmosa. Alarga la mano un poco más pero no toca el móvil. A pesar de que el brazo está introducido casi  hasta el hombro, no llega a ningún tope. Lo mueve arriba y abajo para comprobar que el agujero es más grande de lo que parece. Acerca la cabeza y mira. Es una especie de túnel lo suficientemente grande para que quepa una persona delgadita como ella. Tiene que recuperar el móvil, así que no se lo piensa e introduce medio cuerpo. Está a punto de volver atrás temerosa de encontrarse alguna rata o algo similar cuando le parece distinguir a lo lejos una pequeña luz. Bueno, se dice, solo tienes que avanzar un poco más, coger el móvil y salir pitando de esta casa. Se arrastra otro poco y estira el brazo, casi puede tocarlo con los dedos cuando se da cuenta de que la luz no proviene del móvil. Hay una pequeña trampilla de madera y detrás se intuye luz natural. Ahora, con más curiosidad que miedo, decide que tiene que averiguar adónde lleva esa trampilla. Intenta orientarse y cree que puede ser una salida a la calle que hay detrás. Está justo en el medio cuando nota que el túnel se estrecha en torno a ella. Intenta retroceder pero se da cuenta de que no puede, a partir de la cadera para abajo la galería casi se pega a sus piernas. No le queda más remedio que seguir adelante. Cuando saca la cabeza, observa que está de nuevo en la chimenea, pero en la de arriba. Ve la camilla, las sillas, la alacena, aunque ahora todo está limpio y reluciente, sin una gota de polvo. El fuego está encendido y hay un puchero borboteante en un trébede, pero ella no nota el calor. Una  mujer joven está sentada  enfrente removiendo con una cuchara de palo. Parece ensimismada y canturrea bajito una canción. Es su abuela cuando era joven, la reconoce de la foto de la boda que tenía en la mesilla de su habitación.
   ¡Abuela, abuela!, la llama, pero no parece que la escuche ni que la vea. Se habría llevado un susto de muerte si fuera así, sin embargo, su abuela  continúa mirando el puchero.
    Consigue salir del túnel con dificultad y se queda de pie en medio del fuego, es como si fuera una figura virtual, o un holograma. No siente nada.
   Alguien entra de la calle vociferando y dando un portazo. Es un hombre y parece enfadado. Entra en la cocina un poco tambaleante, se nota que ha bebido. Lleva un traje de pana marrón y una gorra de visera en la cabeza. Es alto y muy fuerte. Reconoce a  su abuelo, al que ella nunca conoció.
   ¡Mujer!, dice su abuelo con una voz profunda y aguardentosa. ¿Todavía no está la comida en la mesa? ¿Qué has estado haciendo toda la puta mañana? ¡No eres más que una holgazana que ni siquiera puede darle de comer a su marido!
     La mujer intenta replicarle, pero él no atiende a razones y sin mediar palabra le pega una bofetada que la tumba al suelo. Trata de levantarse pero antes de que lo consiga recibe una patada en el estómago, y luego otra y otra. La última se la da en el brazo izquierdo. Se oye el hueso crujir y perforar la carne dejando el codo en un ángulo imposible.
        Desde donde está, Isabel intenta gritarle para que pare pero es inútil, no la ven, ni la oyen, ni la sienten.
   Su abuelo para por fin y camina vacilante hasta la silla situada delante del fuego, se sienta e inclina la cabeza sobre el pecho, murmurando algo que no consigue entender hasta que se queda en silencio, dormido. Mientras tanto, su abuela consigue levantarse con gestos de un dolor insufrible en su cara, el brazo roto pegado a su cuerpo. Con la mano derecha descuelga las tenazas del gancho de la chimenea y le asesta varios golpes en la cabeza al hombre sentado en la silla. Está poseída por una rabia posiblemente contenida durante mucho tiempo y no para de dar golpes hasta que el hombre cae al suelo con la cabeza  llena de sangre.
    Isabel contempla la escena horrorizada y por un momento no sabe cómo reaccionar. No puede hacer nada, así que decide volver al túnel e intentar olvidar lo que ha visto. En el pueblo siempre hubo rumores de que su abuelo se había marchado con otra mujer y nunca se le había vuelto a ver. Ahora ella sabe toda la verdad de lo ocurrido. Mientras recorre el túnel en sentido inverso con la esperanza de volver a su realidad, piensa en la poderosa conexión que siempre ha tenido con su abuela incluso después de su muerte y cómo, en algunas ocasiones, la ha sentido tan cerca que se imaginaba que si alargaba la mano, podría tocarla.